¿Por qué el agua de la canilla tiene olor y sabor a cloro?
Si alguna vez tomaste agua de la canilla y sentiste ese sabor a pileta, no fue tu imaginación. El agua de red en Argentina sí tiene cloro, y hay una razón muy concreta para eso. Acá te explicamos qué es, para qué sirve y qué podés hacer si el sabor te molesta.

¿Para qué se le agrega cloro al agua?
El cloro es el desinfectante más utilizado en el tratamiento del agua potable a nivel mundial. Las empresas prestadoras de servicio (como AySA en Buenos Aires, ASSA en Santa Fe o las prestadoras provinciales) lo agregan en la planta potabilizadora para eliminar bacterias, virus y microorganismos que podrían causar enfermedades.
El problema es que el cloro no desaparece completamente en el camino desde la planta hasta tu canilla. Tiene que quedar un residuo —el llamado cloro residual libre— para asegurar que el agua llegue a tu casa sin contaminarse en la red de distribución. Cuanto más largo es ese recorrido, más tiempo tiene para perder concentración.
¿Es peligroso el cloro residual en el agua?
No. Las concentraciones de cloro residual en el agua de red están dentro de parámetros regulados y son seguras para consumo humano. El problema no es de salud: es sensorial. El cloro residual es responsable del olor característico (similar al agua de pileta) y de un sabor que muchas personas encuentran desagradable.
Algunos estudios también señalan que el cloro puede reaccionar con materia orgánica presente en el agua y generar compuestos llamados trihalometanos (THM). En las concentraciones que se encuentran habitualmente en el agua de red argentina, los organismos reguladores los consideran seguros. Igualmente, eliminar el cloro residual antes de tomar el agua es una práctica recomendada.
¿Cómo se elimina el cloro del agua en casa?
Hay varias formas, con distintos niveles de eficiencia y comodidad:
-Dejar reposar el agua en una jarra destapada: el cloro es volátil y se evapora con el tiempo, especialmente a temperatura ambiente. El inconveniente es que lleva horas y no es práctico.
-Hervir el agua: también elimina el cloro, pero requiere esperar el enfriamiento y no es cómodo para el consumo cotidiano.
-Usar un filtro de carbón activado: es el método más eficiente y práctico. El carbón activado tiene una estructura porosa que adsorbe (no absorbe) el cloro, el olor y el sabor de forma efectiva. No requiere energía, no genera residuos y funciona en frío.
FV Fresh usa exactamente este principio: un filtro de carbón activado integrado al sistema de grifería bajo mesada. El agua pasa por el filtro antes de salir por el grifo, y llega sin cloro, sin olor y con un sabor significativamente mejor. Si querés comparar este método contra la jarra filtrante o el bidón, tenemos esta comparación completa.
¿El carbón activado elimina solo el cloro?
El carbón activado elimina principalmente compuestos orgánicos, cloro, trihalometanos y otros elementos responsables del olor y el sabor. No elimina minerales disueltos (calcio, magnesio, sodio), que son los responsables de la dureza del agua, ni bacterias ni virus. Para un hogar con agua de red municipal, el carbón activado es suficiente para mejorar notablemente la calidad percibida del agua.
¿Cada cuánto pierde efectividad el carbón activado?
Los filtros de carbón activado tienen una capacidad de adsorción finita. Una vez que la superficie porosa del carbón se satura, deja de capturar el cloro con la misma efectividad. Por eso FV Fresh recomienda cambiar los filtros cada 5.000 litros o 12 meses, lo que ocurra primero — te contamos cómo hacerlo y qué señales prestar atención en esta nota.
¿Querés agua sin olor ni sabor a cloro directo desde tu grifería?





